"Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa...". En esta canción Serrat habla de su tierra, de Barcelona, que es precisamente el lugar desde donde cogimos un barco hasta Mallorca e Ibiza. Sin embargo estos dos viajes fueron realizados en dos espacios de tiempo diferentes, y cada uno por distintos motivos.
En 2009 cuando tenía 16 años tuve una serie de problemas en el colegio que me dejaron marcada para toda la vida. Aún así poco a poco los fui superando y en parte fue gracias a este viaje. Decidí irme a pasar unos días a Ibiza con mis primos y mis padres, con la intención de dejar todo atrás y dedicarme a disfrutar el verano. Allí tuve la oportunidad de realizar mis primeras inmersiones y establecer lazos más fuertes con una familia que tenía prácticamente abandonada. Dada la situación en la que viajaba no me importó la fiesta, que es mucha, pero si salí con mi primo a tomar algo varias de las noches que estuvimos allí. Nosotros estábamos en un hotel y ellos, mis tios y mis primos, estaban en una casa de playan que tenían con vistas a la cosa. En este viaje nos pasamos la vida en la playa: buceamos, nadamos hasta llegar a mar a dentro, hicimos fotos debajo del agua y saltamos desde las rocas más altas. Además pudimos disfrutar de la gastronomía de allí, ya que nos alimentamos básicamente del típico "menú del dia" que hay en todas partes. Después de comer disfrutábamos un poco más de la playa hasta que anochecía; entonces nos dábamos una ducha, salíamos a cenar y nos dedicábamos a pasear por los puestos de la playa. La verdad es que fue un viaje que disfruté mucho y del que me llevo muy buenos momentos, como el día que alquilamos una lancha y buceamos entre medusas o cuando alquilamos un patín y a causa de la marea, mis primos y yo, nos quedamos encayados entre unas rocas llenas de cangrejos. Fue en viaje muy divertido y que me ayudó a valorar todo lo que me rodea.
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