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martes, 20 de mayo de 2014

EL HAMMAM: de al-Ándalus a la actualidad


Los “hammames” o baños árabes, son más bien conocidos como espacios tanto de ocio, como de relajación y aseo. Son una de las tradiciones árabes más placenteras que existe, y que poco a poco van cobrando importancia en nuestro país. Estos baños son y fueron de carácter público. Tenían funciones de descanso, reunión social, higiene y hasta política. En nuestra Península, podemos tomar como principal ejemplo, todos los que hay en torno a las calles de Córdoba. Estos hammames aparecieron en el año 600, con Abd al-Rahmán, y la época de mayor esplendor. Otras ciudades españolas como Granada o Madrid, también cuentan con estas instalaciones dentro de su casco urbano. Gracias a la influencia andalusí, actualmente somos herederos de piscinas de aguas frías, calientes o templadas, zonas de masaje, salas de vapor, baños turcos y aceites aromáticos. Son lugares de calma y relajación, de ambiente silencioso o acompañado de música relajante, que permite revitalizar el cuerpo y descansar la mente. [1]  

Un hammam es un baño de vapor de agua. Las paredes y el suelo que lo rodean llevan conductos, tuber´´ias hechas con cerámica, por donde pasaba el agua que calentaba la zona de las calderas. Esta zona se mantenía caliente gracias a las leñas que se quemaban en una zona cercana. Por lo tanto, no era solo el agua lo que estaba caliente, sino también el suelo de mármol, donde era obligatorio andar totalmente descalzo. Los andalusíes disfrutaban de estos baños por todo al-Ándalus y también por el mar Mediterráeo. Los hammames eran lugares de convivencia de las tres religiones, que sin embargo, eran muy criticados por alfaquíes. Y para entender esto, no tenemos más que trasladarnos a los tratados de Ibn Abdun, donde encontramos frases como: “un musulmán no debe dar masaje ni a un judío ni a un cristiano”; “los bañeros, los masajistas y los barberos no deberán circular por la casa de baños sino con calzones y zaragüelles”. [2]

“El hammam es un lugar en el que los hombres,
Reunidos, se parecen todos, ya sean criados,
Ya sean señores.
El hombre se codea con gente
Que no son sus amigos
Y su enemigo puede ser su compañero.”
-          Ibn al-Mugallis

Durante la Edad Media, cuando la España cristiana atravesaba un periodo de oscurantismo donde la higiene apenas estaba planteado, la Córdoba musulmana presentaba en su panorama social, más de seiscientos hammames. Estos baños públicos, herederos de las termas romanas, iban desde lo más humilde a lo más lujoso. Sus muros estaban alicatados y sus estancias se separaban por arcos y columnas, con techos abovedados y claraboyas. No solo eran lugares de descanso, sino también de reunión social y política. Algunos tratados de la época, muestran el refinamiento de estos antepasados de la Península, y datan de todo tipo de detalles sobre sus costumbres higiénicas, ¡incluso del uso de pasta dentífrica! Gracias a esta sofisticación y cuidado personal, los hammames siguen funcionando en la actualidad. Son muchos los que siguen acudiendo, por ejemplo para la realización de abluciones, que como dice el Profeta: “la higiene es una manifestación de la fe”. Es decir, que la importancia de cuidar el cuerpo viene de hace mucho tiempo atrás, y que esto además suponga un placer, relajación y acto de fe, supone una razón aún más de peso para seguir realizándolo. En el Islam, el agua es un don divino, pero también significa sabiduría y pureza, la única bebida capaz de saciar la sed del alma. Es por ello, que el hammam que el hammam está presente en cada una de las etapas de la vida: el nacimiento, la circuncisión y el matrimonio. Estos maravillosos lugares suelen estar revestidos de azulejos y rodeados de fuentes en su interior. Están formados por tres salas correlativas, que van sumergiendo al bañista por distintas temperaturas que se elevan de forma progresiva. [6]

Para estudiar bien estos baños viajamos hasta Málaga, concretamente a los Baños Árabes de Ronda, que son unos de los mejor conservados de la Península. Durante el periodo andalusí, existieron muchos de ellos, tanto en el medio rural, como en zonas más modestas. A medida que avanzó el Islam, se fueron extendiendo y haciendo costumbre. Los árabes fueron absorbiendo y desarrollando técnicas propias de higiene, partiendo de la influencia de las termas romanas, que se extendían a lo largo del mar Mediterráneo. En este lugar existían más o menos cuatro baños, aunque el de Ronda era el más grande. Estaba situado a las afueras de las murallas, en un barrio de callejuelas y pequeñas plazas con viviendas y talleres de artesanía. Podemos localizarlo entre el arroyo de las Culebras y el río Guadalevín, gracias a su gran abastecimiento de agua. [5]

El hammam de Ronda tiene la característica de haber sido construido junto a la puerta más importante de la ciudad amurallada y el puente romano.  Entre los siglos XIII y XIV Ronda pertenecía al reino nazarí y era uno de los pasos obligados hacia el Estrecho y el Magreb, por lo que el trajín de viajeros y tropas era considerable, de ahí probablemente el valor de este hammam, dispuesto en un lugar clave, con la idea de facilitar a los viajeros y soldados la posibilidad de un baño. La costumbre era que los hombres acudieran por las mañanas, mientras que las mujeres lo hacían por las tardes.  Ellas se depilaban empleando una mezcla de azúcar con agua, que se aplicaba sobre la piel en caliente para luego tirar extrayendo el vello con la raíz. Además se decoraban el pelo con henna y se perfilaban las cejas o se hacían la manicura. Para ellas era una tarde con amigas, vecinas y familia en un entorno en el que eran plenamente libres. Por otro lado, no olvidemos que estos baños también tenían funciones religiosas, como la purificación; o funciones sociales, como el encuentro, o el negocio. [3]

Ir al hammam supone seguir un ritual, que lleva su tiempo, atravesando una a una, sin prisa, las tres estancias cada cual con su función. Se accedía a un patio porticado con fuente en el centro, donde estaban las letrinas en un costado, había una zona de vestuario y sala de recepción (al-bait al-maslaj), luego se pasaba a la Sala fría (bait al-barid), que consistía en un rectángulo con pequeñas albercas con agua fría para reposar antes de proseguir hacia la sala templada (bait al-wastani). Finalmente disfrutar de la sala caliente (bait al-sajun) junto a la caldera. Como ven a medida que las salas se van alejando de la zona de la caldera, las salas se van enfriando. [4]

 “¡Cuánto fulgor y cuánto esplendor tiene nuestro hammam!
Al verlo, se diría que es cosa de magia.
Es un refugio que reúne el agua y el fuego,
Como el corazón que encierra alegría y tristeza.”

-          - Tudela, poeta del siglo XI

Funcionamiento del Hammam (TELEMADRID)



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Bibliografía:


[2] Sevilla a comienzos del siglo XII. Tratado de Ibn Abdun traducido por Emilio García Gómez y E. Lévi-Provençal. Biblioteca de temas sevillanos.

[3] http://www.turismoderonda.es/catalogo/esp/baniosarabes.htm

[5] Esplendor de al-Andalus. Henri Pérès, traducción de Mercedes García-Arenal. Libros Hiperión.
[6] http://amazighen.wordpress.com/2010/05/03/hammam-el-placer-de-los-sentidos/ (mayo 2014, 10:56)

"El mundo árabe debe recuperar el viejo espíritu integrador de al-Ándalus"

"La añoranza de la grandeza perdida"[1], es el título de un artículo que va más allá de la crítica social y política del mundo árabe. El artículo, aunque lo he obtenido del periódico El País, fue publicado por David Ignatius periodista de Washington Post Writers Group, en 2013. El artículo lo que realmente está comentando es la situación social y política que hay actualmente en Egipto. Es bastante crítico, y podemos observarlo en frases como: "Se echa en falta la ética de tolerancia que fue tan crucial en el cenit de la cultura musulmana". 

Hisham Melhem
Actualmente, Egipto no está pasando por sus mejores momentos. Y como bien dice el autor, parce que el poder se debate continuamente entre la represión de los Hermanos Musulmanes o  en la presión de los militares. El caso, es que no deja de haber un problema social y político en la zona. Como bien expresa, el problema es que hoy en día no existe una tolerancia ni entre los musulmanes, ni hacia ellos. Muchas veces estamos confundiendo la cultura árabe con el Islam, y viceversa, y no nos damos cuenta de que estamos juzgando sin entender realmente lo que ocurre. Es por ello, que debemos partir de la idea de que el Islam no es lo mismo que la política. El Islam es una religión hermosa, honesta y misericordiosa, que si fuese aplicado a la sociedad en lugar de a la política, nos sería mucho más fácil entender el buen sentido que tiene. Sin embargo, en todo existen los extremos y las ansias de poder, y es por ello que esta es la religión más criticada del mundo.

Pero ahora no estamos aquí para hablar del Islam, sino de al-Ándalus. Me ha parecido curioso que el autor nos cuente en su artículo el porqué de su decisión para escribirlo. Resulta este artículo nace de otro escrito por Hisham Melhem, en el periódico An Nahar de Beirut (que aparece nombrado por el autor de la noticia). Este periodista había realizado un viaje a nuestra Península, visitando concretamente el sur. A medida que avanza el texto, el autor describe lo que sintió este periodista al rozar las columnas de la mezquita de Córdoba, mientras se hacía la siguiente pregunta: ¿Qué ocurrió con esta cultura sublime? Se pregunta, pues, donde ha quedado la grandeza de al-Ándalus, y la coexistencia pacífica de las tres religiones.

Sin embargo, como ya hemos estudiando anteriormente a partir de reseñas como la de Maribel Fierro en la que se habla de Rosa Menocal [2]– también citada por el autor, en relación con su libro La joya de al-Ándalus (2003)-, este tema no se sabe si es de “convivencia” o de “coexistencia”. Lo único que nos ha llegado de las fuentes [3] es, que efectivamente, las tres religiones estuvieron unidas en la Península durante muchos años. Y de hecho, quedan otras fuentes que afirman que esta fue una sociedad pacífica. Precisamente, esto es lo que tanto echan de menos los autores de ambos artículos: la paz. Cuando hablan de al-Ándalus no solo imaginan un reino rico y de grandeza cultural, sino socialmente esplendoroso y estable. Es cierto que fue una época donde se realizaron inventos, avances y descubrimientos, cuya buena imagen a veces queda destruida por la crítica social (como por ejemplo confundir el mundo árabe actual con el mundo andalusí) [4]. Y no solo eso, sino que también fue un periodo de tolerancia, algo que actualmente parece que se ha olvidado.

Este artículo al que nos enfrentamos es bastante conmovedor, ya que en él se describe- como bien dice el título-, la añoranza de lo que fue al-Ándalus en sus días de gloria y que actualmente se ignora. Este texto además de criticar la situación social y política de Egipto, hace una alusión al legado de al-Ándalus, como ejemplo de la sociedad que debería tenerse actualmente. Y no en referencia a una sociedad feudal, sino a una sociedad de convivencia y tolerancia.





[1] The Washington Post Winters Group,  David Ignatius, La añoranza de la grandeza perdida, Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia, julio 2013.
[2] Maribel Fierro, Idealización de al-Ándalus, Revista de libros de la Fundación Caja Madrid, nº 94, octubre de 2004.
[3] El País, La ensoñación de la convivencia de las tres culturas en al-Ándalus, Javier Rubio, Sevilla, junio de 2009.
[4] http://clio.rediris.es/fichas/islannave/instrumentos2.htm (Blog de Elena Salgado, Licenciada en Historia).

lunes, 28 de abril de 2014

Secretos de la Alhambra


La Alhambra (Granada)[1], es una ciudad palatina andalusí, que forma un complejo conjunto palaciego orientado junto al alcázar (fortaleza), donde residían el monarca y su corte, durante el Reino nazarí de Granada (1238). Es una de las figuras más populares del arte andalusí, caracterizada por el uso del ladrillo con finalidad tanto decorativa como constructiva; las cubiertas por aljarafes y yeserías; los arcos de herradura, apuntados, polilobulados o mixtilíneos; junto con las bóvedas y las cúpulas bien decoradas. También se caracteriza por su localización y adaptación, integrado en la naturaleza andaluza. En 2011 se convirtió en el monumento español que más visitas había recibido, con una cifra de 2.310.764 visitantes. Sin embargo, en 2007 la Alhambra se había hecho aún más popular tras ser elegida como uno de los 12 Tesoros de España, en un concurso nacional realizado por COPE y ANTENA 3. Junto a ella, se encuentran otras construcciones, como la Mezquita de Córdoba o la Torre de Almansa (finalista). Etimológicamente, parte de al-Hamra, que significa literalmente: “castillo rojo”. Se definió así a causa del tono rojizo que cobraban sus paredes, elaboradas de arcilla, cuando recibían la luz del sol. Sin embargo, también hay otras fuentes que dicen que significa “ciudad de las antorchas”, pseudónimo que seguramente dieron los militares para fomentar el prestigio de la fortaleza.

Hace poco (mayo de 2011), los restauradores de esta ciudadela descubrieron 80 dibujos[2] policromados con figuras animales y humanas que permanecían ocultos bajo la madera ay el yeso desde la época de la dominación musulmana. Fue la web http://actualidad.rt.com, quien publicó esta noticia. En ella, se afirma que las obras donde se pudieron realizar estos hallazgos se remontan al periodo nazarí. De hecho, según María del Mar Villafranca (directora del Patronato de la Alhambra y el Generalife), las obras son muy valiosas porque conservan el estado original, siendo lo más curioso de ellas que no se han visto afectadas por la construcción, la humedad o los cambios que ha sufrido el monumento.

Estos descubrimientos en concreto se llevaron a cabo en el Mirador de Lindraja, habiendo entre ellos figuras vegetales, animales, fantásticas y versículos del Corán, que más adelante fueron traducidos para su posterior restauración[3]. Una de las últimas restauraciones del Palacio se ha elaborado hace solamente un año, bajo el presupuesto de 300.000 euros. Sin embargo, ya hubo otra restauración en 2010 después del terremoto que la dejó en peligro de derrumbamiento. Todas estas piezas posteriormente restauradas, fueron realizadas por artesanos encargados de la decoración de la obra nazarí. Según Elena Correa, del departamento de Restauración, estas creaciones son totalmente espontáneas y realizadas por diversión, de tal forma que nunca fueron “parte” de la decoración del palacio. De todas ellas, podemos destacar la figura de un hombre de barba blanca y turbante que aparece tras el reveso de un alfarje del Patio de los Leones[4], y esto es muy curioso porque en el arte musulmán la representación humana estaba prohibida; lo que demuestra que los artistas desafiaban esta prohibición bajo la elaboración de un arte clandestino. Pero el desafío iba más lejos, y es que algunas de las obras estaban firmadas, algo muy inusual en el arte musulmán, ya que los artesanos nazaríes solían trabajar de forma anónima.


Según nos cuenta El País, en 1959 mientras se restauraba el Salón de Embajadores del Palacio de Comares[5], aparecieron unas pinturas detrás de las maderas que cubrían el techo. Por aquel entonces se pensó que se trataban de motivos florales realizados para que los artesanos supieran el orden de las piezas. Sin embargo, un tiempo después (2013), los restauradores descubrieron unos dibujos similares en el Mirador de Lindaraja (del que he hablado antes). Estas obras se remontan a finales del siglo XIV, que es efectivamente el periodo en el que se desarrolló el reino nazarí de Granada. Otra de las características que poseen estos dibujos, es que además de ser de varios tipos, están realizados con pigmentos originales que nunca han sido retocados. Por ejemplo, el hombre de barba blanca que he nombrado antes es una figura antropomorfa; es decir, que su cabeza está sobre el cuerpo de un animal (que no se sabe si es perro o gato). Según esta fuente, el trazo es perfecto y la imagen puede contemplarse como si estuviera recién hecha. Sin embargo, el hecho de que haya aparecido esta representación no quiere decir que estuviera sujeto a las reglas del arte de la época, ya que “el arte musulmán está formado por diferentes épocas”, y esta es una de ellas en la que los artistas desafiaban la normal.

Sobre la representación y esta “rebelión” de los artistas, cabe nombrar que todo viene de unos versículos del Corán. El Libro Sagrado explica que no se puede tener una imagen de Dios, y que ningún artista puede competir con la divinidad en la creación de seres reales. Esta reflexión, tuvo mucha importancia en el arte musulmán, en el que no aparecen cuerpos humanos, salvo en aquellas destinadas a la decoración de obras privadas. Es por ello que, se centraron más en la atracción a partir de las tonalidades rojizas y de color oro, junto con la geometría. Es más, puede pensarse que los autores de estas obras eran perseguidos por haber incumplido la norma, y podrían haber sido cubiertos por la madera para evitar que se descubriera este suceso. A lo mejor, como dice Villafranca, deberíamos considerarlo simplemente como “travesuras” o “como una manera de ejercitarse”, ya que no se ha encontrado ninguna relación entre los dibujos y las piezas que están sobre ellos.

Sin embargo, no es la Alhambra el único lugar donde han aparecido obras de este tipo. En otras regiones, a causa de la mayor tolerancia, han aparecido aún más. Por ejemplo, nos habla el artículo del desierto sirio donde se encuentra el palacio de Msatta (VIII), en el que existe distinción entre dependencias laicas y religiosas, donde las laicas poseen representaciones de animales con finalidad decorativa. Pero, es curioso que los dibujos de la Alhambra tengan similitudes con estas figuras. Aunque no lo debemos confundir, ya que estos últimos son más espontáneos, por lo que se piensa “que fueron realizados de manera clandestina”. Esto  ha sido demostrado por los restauradores, que bajo las palabras de Elena Correa, llegan a la conclusión de que ninguno de ellos sigue una pauta fija, que son espontáneos”, por lo que habrá que hacer algún tipo de investigación para conocer algo más sobre ellos. Por ejemplo, investigar las firmas para saber quiénes fueron estos artistas y si eran de renombre en otros lugares. 

La Alhambra es un monumento lleno de mitos, secretos y misterios que nunca dejarán de sorprendernos. 
  


[1] Ciudad de Granada, Alhambra de Granada, www.esp.andalucia.com.
[2] El País, Los  dibujos prohibidos de la Alhambra, Fernando Valverde, Madrid, mayo 2011.
[3] Patricio Cofre A., La restauración del Palacio La Alhambra comenzará a fines de mayo, marzo de 2013.
[4] José Miguel Muñoz, Expertos mundiales de restauración en la nueva escuela de La Alhambra, El País, Granada, Agosto de 2013
[5] http://www.menudaeslahistoria.com/los-dibujos-secretos-de-la-alhambra/

martes, 8 de abril de 2014

Recuperando la cosmética andalusí

Biovegetalis[1] es un colectivo de divulgación e investigación (certificados por la CRAE), formado por artesanos que tratan de recuperar la metodología de elaboración, los ingredientes y las recetas de tradición andalusí. Lo que buscan es retomar la senda que entones se seguía  y hacerla evolucionar, para poder emplearla en nuestro día diario. El objetivo es diseñar productos cosméticos con ingredientes vegetales de cultivo ecológico, a través del empleo de materias primas que no hayan pasado por un proceso industrial previo. Tampoco emplean productos animales o derivados del mismo, ya que consideran que “la cosmética ecológica debe ser elaborada con ingredientes vírgenes y métodos artesanales no agresivos ni desnaturalizantes”. Este grupo está formado por Elena Arjona (cosmetóloga y experta en formulación de productos cosméticos con ingredientes de agricultura ecológica), Sonia Terol (licenciada en Químicas), y Ángel Labib (asesor de centros termales, balnearios y baños arábigo-andalusíes).

Biovegetalis, actualmente se mueve mucho por la Comunidad Valenciana, donde trabajan con BioCultura, ya que están afincados en la provincia de Valencia. Además, afirman en la entrevista que en esta comunidad en concreto se está trabajando mucho la producción y el consumo de productos frescos y de origen ecológico, o local. Empiezan a organizarse comercios locales de los mismos, y poco a poco el consumidor va conociendo al productor. Esto nos hace remontarnos un poco al pasado, donde el comercio no era tan “expansivo” como actualmente y se desarrollaba más “cara a cara”, por lo que el objetivo de este grupo sería volver a esta tradición a través de la producción de productos naturales.

Uno de los proyectos más interesantes con los que cuenta el colectivo es el Elaborabio[2]que utilizan para la organización de cursos, conferencias y para que la gente conozca la tradición cosmética y de la medicina preventiva andalusí de la Al-Ziina. Hoy en día, gracias a la ciencia podemos saber que la civilización andalusí era en su mayoría una población autóctona peninsular, que adoptaron la religión islámica con la llegada de los nuevos gobernantes árabes, y que se adaptaron poco a poco a las costumbres que trajeron de Oriente Medio. Por lo tanto al-Ándalus, como diría Sebastián de la Obra [3][4], al-Ándalus fue una mezcla de culturas  que absorbió desde el primer momento la esencia de Oriente, que de alguna manera acabó con las costumbres que se tenían anterior a su llegada, por ser consideradas heréticas, pecaminosas y obscenas. Sin embargo, con la llegada del Islam, la población autóctona (sobre todo del sur), sintieron algo más de respeto, ya que eran más higiénicas y estéticas que el resto. Por lo tanto, durante todo este tiempo, se desarrolló una cultura de higiene y cuidado estético vinculado a la prevención de enfermedades. Aparecieron los primeros tratados de medicina estética (XII)[7][8], se desarrolló la cultura del “cuidado personal” y comenzaron a elaborarse productos y tratamientos destinados a la belleza. Por ejemplo, las termas arábigo-andalusíes se convirtieron en centros de belleza, muy visitados por la población autóctona. En estos lugares no solo se daban baños, sino que había peluquería, masajes terapéuticos, masajes con aceites aromáticos, tratamientos capilares, de maquillaje o de depilación, que podríamos retomar hoy en día gracias a esta elaboración de productos naturales[5].

No cabe duda de que el objetivo principal del colectivo es recuperar y divulgar el legado higiénico de al-Ándalus, pero no solo recuperando su arqueología, sino también el concepto de higiene que hubo en el pasado. Y para ello, necesitan estos productos de origen ecológico y vegetal, que además son más saludables. Ellos dicen que este proyecto “no trata de copiar el pasado”, sino de adaptarlo a nuestros tiempos para que no pierda su esencia. Es por ello que, Biovegetalis se ha encargado de investigar y experimentar con materiales de origen natural y vegetal, para la elaboración de productos libres de contaminantes químicos. De esta manera, consiguen recuperar la técnica empleada en al-Ándalus y retomar esta senda para poco a poco ir evolucionándola. Pero, ¿por qué al-Ándalus? Pues, porque consideran que los productos fabricados entonces contenían un conjunto de nutrientes y principios activos que actualmente se está perdiendo. Al-Ándalus fue el primer renacimiento en Europa, es una época de avance y esplendor, en la que hay un papel especial para la higiene y el cuidado estético. La civilización andalusí alcanzó una serie de cuidados que en otros lugares no se han visto. Sus métodos de extracción y elaboración fueron muy elaborados, desnaturalizando la materia para conservar sus propiedades y elaborarlos de manera artesanal.  Y, respecto a las recetas las extraen de tratados de estética de la época y piden ayuda a estudiosos de la época andalusí. Cierto es que buscan hacer una aproximación y recuperación, no una copia exacta de lo que fue la estética andalusí. De hecho, creen que esto podría suponer un gran avance en la estética y cosmética de la actualidad[6].


[1] Pedro Burruezo, Cosmética andalusí. La interesante labor de Biovegetalis, Ribat al-Ándalus a través de http://vidasana.org/print/7571.
[2] http://www.elaborabio.com/
[4] La tradición cosmética de al-Ándalus (documental, YOUTUBE).
[5] http://mejorsiesnatural.blogspot.com.es/2012/04/biovegetalis.html
[6] Mundo Bio, http://vidasana.org, abril de 2012.
[7] Avenzoar, Averroes, Ibn al-Jatib: Médicos de al-Ándalus: Perfumes, ungüentos y jarabes, Cristina de la Puente, Nivola, 2003.
[8] María Concepción Vázquez de Benito, La medicina andalusí: la medicina del TABIB y su proyección social, pág. 45-49.

jueves, 27 de marzo de 2014

Más leyendas sobre al-Ándalus


Navegando por la web de RIBAT AL-ÁNDALUS me encontré con un artículo muy interesante, cuyo encabezado decía así: "Al-Ándalus no era una sociedad de burkas"[1], lo que llamó bastante mi atención. La entrevista se la hacían a José Luis Serrano, un catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Granada, que ha publicado varios libros sobre lo que en su día fue Reino Nazarí. Ha publicado varios libros, entre ellos La Alhambra y Zawí (de Roca Editorial), donde se trata de recuperar el legado cultural de al-Ándalus. En dicha entrevista afirma que "no soporta la corriente de defensores de la Reconquista que sitúa al-Ándalus en el mismo plano que los países integristas de la actualidad". Sin embargo, lo que me llamó la atención no fue el carácter crítico de la entrevista, sino una de las preguntas que había en ella, y dice así: según estudios recientes, los andaluces tienen un 2% de sangre bereber, y los gallegos un 21%. ¿La ciencia vuelve a derribar a los nacionalismos?.

Respecto a los estudios sobre la sangre bereber, el entrevistado afirma que hay "leyendas" sobre la Reconquista. Según él, se dice que primero hay una invasión árabe que después es árabe-bereber. Estos datos los obtuvo de la revista Nature, cuyos datos (si fueran ciertos), demostrarían la tesis de Olagüe (negacionista) de que los árabes no conquistaron España, sino que fueron los bereberes. Ambos se basan en que la desertización del Sáhara se hizo 8.000 años, lo que demostraría que los íberos son bereberes que se quedaron aislados en el norte del Duero. De esta forma, los vascos y los cántabros, serían bereberes. Sin embargo, ellos no son los únicos, hace unos años en un artículo de RADIO THWIZA, se habló sobre un estudio que los doctores Francisco Leyva y Pablo Sánchez Velasco, del Departamento de Inmunología de Weldecilla, que decía que los actuales bereberes de las montañas del Atlas presentan con frecuencia de RH negativo en su sangre del 40%, y en España los vascos mantienen un 32% de RH negativo[2]. Es decir, que el componente genético de los cántabros, ofrece similitud con otras poblaciones del Norte de África. Es decir, que siempre se les ha atribuido un origen que partía de las regiones escandinavas, del norte de Francia o de Irlanda, cuando estos estudios han demostrado que sus genes coinciden con los norteafricanos, y no con los antepasados de Atapuerca. Este estudio también demuestra que del Duero hacia el sur, poseemos un 0.6% de raza negra.

A medida que avanza la entrevista, repite de nuevo: al-Ándalus no era una sociedad de burkas.  Sin embargo, la discusión no radica en si se llevaba o no el burka, como dice él, el problema es que se está comparando la sociedad y la cultura árabe actuales con la andalusí, y en eso estamos confundidos. La confusión empieza en que el burka es principalmente de origen afgano, y que según los manuscritos que Alfonso X dejó, se demuestra como vestía realmente la mujer andalusí. En ellos, se puede observar, que la mujer vestía con túnicas de colores vivos ceñidas a la cintura, y las piernas envueltas con bandas de tela. La cabeza siempre iba cubierta con un trozo de tela o velo, lo que en ningún momento tiene porque ser un burka.



[1] Diariodesevilla.es,  al-Ándalus no era una sociedad de burkas, José Luis Serrano, Granada, octubre del 2013; y RIBAT AL-ÁNDALUS.
[2] RADIO TWHIZA, ¿Vascos o bereberes?, 30 de abril de 2013.

domingo, 23 de marzo de 2014

No se puede comprender la historia de Malí sin entender la historia de al-Ándalus


Las palabras que forman el título de la entrada proceden de la boca de Ismael Diadié, el último descendiente de Alí ben Ziryab al Kuti, un ciudadano de Toledo que abandonó la ciudad en 1468 para instalarse en Tombuctú. Esta ciudad, cercana al río Níger, posee una de las bibliotecas que más referencias bibliográficas guarda sobre el tesoro de al-Ádalus. De hecho, cuenta con más de 7.000 documentos que son imprescindibles para entender la formación del Islam en España.  Además, la Biblioteca Andalusí de Tombuctú es una de las grandes referencias bibliográficas de Al-Andalus, con más de 7.000 documentos. Fue financiada en parte por la Junta de Andalucía.[1]

Ismael y su padre tuvieron que abandonar Malí a causa de la mala situación. Desde entonces, el escritor ha pasado por Suiza y Francia, huyendo de este pasado de amenazas. Cuenta en la entrevista que tuvo que abandonar el país en abril de 2013, cuando la ciudad en la que residían cayó en manos de yihadistas. Después de ello, dejó abandonados miles de manuscritos que tratan el legado de al-Ándalus y que han estado conservándose desde el siglo XV hasta los años noventa, cuando los recuperó su padre. Ellos afirman que “no han perdido los documentos, solo han tenido que dispersar el fondo”. Esto significa que para salvar los documentos los han tenido que esconder para protegerlos de las manos de los yihadistas[2], que tienen la intención de quemarlos. Una de las manos que está protegiendo este tesoro es la de Baba Pascal Cámara, el conductor de la familia, que los ha estado guardando en todas las visitas que han hecho los radicales a la Biblioteca Andalusí para acabar con ellos. Sin embargo, no todos han podido salvarse, como los del centro Ahmed Baba, que finalmente fueron quemados[3].

La Biblioteca a la que me refiero todo el tiempo se conoce con el nombre de “Biblioteca Andalusí de Tombuctú”, que además fue financiada por la Junta de Andalucía con 1200 euros en 2002[4], para la conservación de estos documentos. Para el proceso se desarrolló un manifiesto en defensa de dicho fondo, que firmaron autores como Muñoz Molina, Goytisolo o José Saramago, impulsados por Ángel Valente, que fue quien inauguró la Biblioteca. Todos ellos quisieron difundir el legado, pero la situación política del país ha hecho imposible este proceso.

El siglo XIX ha sido turbulento e inestable, y  por eso, los fondos han debido distribuirse para alejarlos del peligro. Actualmente se encuentran protegidos por miembros del clan, que han estado custodiando el tesoro desde el siglo XIII al XIX, para evitar su pérdida. De hecho, Ismail y su padre han conseguido salvar 3000 documentos[5].

Esta noticia es interesante para demostrar una vez más que el legado de al-Ándalus no está tan lejos de nuestra historia como nosotros pensamos. La labor que han hecho Ismael y su padre va más allá de lo que es la humildad. Han conseguido salvar parte de la historia y eso no tiene precio. La noticia explica bien la importancia que supone la historia y el saber guardarla y aprender de ella, y no debemos olvidar que a veces para protegerla, los daños que pueden sufrirse son enormes. El primer ejemplo que se nos vendría a la mente en este caso es la quema de libros o de cuadros durante la Segunda Guerra Mundial, como ocurre en tantas otras guerras. Por lo tanto, creo que el acto de Ismael Diadié es muy valiente y digno de admiración. Gracias a él dentro de unos años aquellos que estén interesados en la historia del al-Ándalus y hasta donde ha llegado su legado, podrá consultar y estudiar estos textos que tan bien han sabido proteger.





[1] El País, La historia de al-Ándalus huye de Tombuctú,  José Naranjo, Madrid, marzo de 2014.
[2] El País, Las autoridades malienses denuncian graves daños en la herencia de Tombuctú, Alberto G. Palomo, enero del 2013.
[3] El País, El guardián del legado andalusí, Ginés Donaire, Madrid, febrero de 2013.
[4] El País, Papeles en el desierto, Reyes Rincón, Madrid, julio de 2012.
[5] Webislam, La mítica biblioteca de Tombuctú desvela las claves del Islam en España, Agencia Islámica de Noticias, febrero del 2000.

Moros y cristianos en Alcoy

Las fiestas de Moros y Cristianos son las más importantes de Alcoy. Están dedicadas a San Jorge y a su alrededor existe una gran tradición. Se celebran desde el siglo XVI y recuerdan una batalla ocurrida en 1276. En aquella época, la ciudad se encontraba en la zona fronteriza con el territorio dominado por los musulmanes en la península. Las escaramuzas eran frecuentes y el 23 de abril de ese año, las tropas árabes de Al-Azraq intentaron asaltar la villa. Cuenta la leyenda que, en el transcurso del enfrentamiento, apareció San Jorge y gracias a su intervención, el ejército cristiano ganó la batalla, provocando la retirada definitiva de los musulmanes. Como reconocimiento, los habitantes de Alcoy le nombraron patrón de la localidad y prometieron celebrar una fiesta en su honor cada 23 de abril.
De este modo, todos los años, la ciudad se engalana como si fuera la Edad Media para vivir su fiesta mayor. El primer día, se produce el espectacular desfile de los bandos moro y cristiano: los miembros de las distintas agrupaciones que componen cada uno de los ejércitos recorren las calles de Alcoy con porte majestuoso y vestidos con atuendos de lujo. Alrededor de 5.000 personas participan en este acto multitudinario. El segundo día, se celebran los diferentes actos en honor a San Jorge. Y el tercero, se realiza la gran batalla en el castillo instalado en la plaza de España, que simboliza la ciudad. Hasta allí se acercan las tropas musulmanas para intentar que los cristianos se rindan, pero la oferta es rechazada y comienza una lucha que acaba con la ocupación de la fortaleza por parte de los árabes. Por la tarde, el ejército cristiano vuelve a reconquistar el castillo y, tras negociar sin éxito la rendición de los ocupantes, empieza el combate final, en el que los moros son derrotados. Por la noche, la aparición de San Jorge pone fin a estos tres días de fiestas hasta el año siguiente. El patrón de la ciudad surge en lo alto del castillo, montado a caballo y lanzando flechas que, si lo desea, puede llevarse como recuerdo.

El 23 de abril de 2013 salió a la luz una noticia que hablaba precisamente de esta fiesta, y cuyo titular dice así: “¿Irán? No, Alcoi[1]. A pesar del título, que considero poco apropiado porque Irán no tiene nada que ver en este asunto, la polémica viene por el “atuendo” que llevaban los componentes de una de las carrozas, en concreto, la de Benimerines. En ella, hombres y mujeres se colocaron un niqab, como intento de simular la vestimenta de la mujer andalusí y musulmana. Como en todo, ha habido una parte que lo ha considerado muy polémico por la defensa de los derechos de la mujer; y la otra parte, lo ha considerado simplemente como una representación que nada tiene que ver con la política. Sin embargo, este tema puede girar en torno a muchas direcciones, por lo que hay que tratarlo con delicadeza. Sí que es verdad, que esto es solo una fiesta y que no hay que hacer política de ella, pero da qué pensar que el atuendo del año mil y pico siga siendo el mismo que el que llevan las mujeres en la Arabia Saudí actual (por ejemplo, porque no todas las mujeres musulmanas llevan niqab). Pero, ¿cómo podemos analizar estas opiniones? Si tiramos por la rama del feminismo occidental diremos que esto es una opresión a los derechos y libertad de la mujer, pero si nos ponemos en la piel de las mujeres que llevan ese velo porque quieren, entonces el opresor no sería el Islam, sino el feminismo.
                                            
Para entender bien el asunto, primero debemos conocer los diferentes tipos de velo que existen: está el hiyab que cubre solo la cabeza y la garganta; está el burka que cubre a la mujer entera; luego el niqab que deja ver los ojos; el chador que caracteriza a las mujeres iraníes para salir de casa, que cubre todo el cuerpo y puede combinarse con un pañuelo en la cabeza; y la shayla que es un pañuelo que va alrededor de la cabeza y se emplea sobretodo en la zona del Golfo Pérsico. Sin embargo, la mujer andalusí no era portadora de ninguno de estos atuendos. La mujer andalusí llevaba velos que decoraban su cabeza, altos tocados, y se cubrían el resto del rostro cuando el decoro lo exigía [2]. En algunos sitios era por religión, pero en otros era por lo dañina que era la luz del sol (por eso a veces los hombres también se cubrían)[3]. Además, como en cualquier pirámide social, la mujer que pertenecía a la clase alta se vestía con telas transparentes, anchas, de colores vivos y con tocados. En cambio, la mujer más pobre era la que vestía con telas más oscuras y tocados no tan suntuosos[4]

Por lo tanto, esta noticia abre dos frentes diferentes. El primero es el de la fiesta de Alcoy, que es una fiesta que conmemora la ayuda de San Jorge en una batalla contra los moros, pero nada más que haya que politizar. La siguiente aclaración que hay que hacer es: que no hay que confundir entre la vestimenta de la mujer musulmana actual, con la vestimenta que llevaba la mujer andalusí. Además, la carroza aunque intenta representar un hecho histórico se ha equivocado completamente de etapa, porque como ya he dicho en el párrafo anterior, la mujer andalusí no vestía con niqab.
  

[1] El País, ¿Irán? No, Alcoy, Ezequiel Moltó, Valencia, abril de 2013.
[2] Rachid El Hour, La indumentaria de las mujeres andalusíes a través del zahrat al-Rawd fi Taljis Taqdir al-Fard de Ibn Baq, Madrid.
[3] Temas para la Educación, Mujer y vida cotidiana en al-Ándalus, nº4, septiembre, 2009.
[4] La mujer en al-Ándalus, Paula Sánchez.