Ismael y su padre tuvieron que abandonar Malí a causa de la mala
situación. Desde entonces, el escritor ha pasado por Suiza y Francia, huyendo
de este pasado de amenazas. Cuenta en la entrevista que tuvo que abandonar el
país en abril de 2013, cuando la ciudad en la que residían cayó en manos de yihadistas. Después de ello,
dejó abandonados miles de manuscritos que tratan el legado de al-Ándalus y que
han estado conservándose desde el siglo XV hasta los años noventa, cuando los
recuperó su padre. Ellos afirman que “no han perdido los documentos, solo han
tenido que dispersar el fondo”. Esto significa que para salvar los documentos
los han tenido que esconder para protegerlos de las manos de los yihadistas[2],
que tienen la intención de quemarlos. Una de las manos que está protegiendo
este tesoro es la de Baba Pascal Cámara, el conductor de la familia, que los ha
estado guardando en todas las visitas que han hecho los radicales a la
Biblioteca Andalusí para acabar con ellos. Sin embargo, no todos han podido
salvarse, como los del centro Ahmed
Baba, que finalmente fueron quemados[3].
La Biblioteca a la que me refiero
todo el tiempo se conoce con el nombre de “Biblioteca Andalusí de Tombuctú”,
que además fue financiada por la Junta de Andalucía con 1200 euros en 2002[4], para la conservación de
estos documentos. Para el proceso se desarrolló un manifiesto en defensa de
dicho fondo, que firmaron autores como Muñoz Molina, Goytisolo o José Saramago,
impulsados por Ángel Valente, que fue quien inauguró la Biblioteca. Todos ellos
quisieron difundir el legado, pero la situación política del país ha hecho
imposible este proceso.
El siglo XIX ha sido turbulento
e inestable, y por eso, los fondos han
debido distribuirse para alejarlos del peligro. Actualmente se encuentran
protegidos por miembros del clan, que han estado custodiando el tesoro desde el
siglo XIII al XIX, para evitar su pérdida. De hecho, Ismail y su padre han
conseguido salvar 3000 documentos[5].
Esta noticia es
interesante para demostrar una vez más que el legado de al-Ándalus no está tan
lejos de nuestra historia como nosotros pensamos. La labor que han hecho Ismael
y su padre va más allá de lo que es la humildad. Han conseguido salvar parte de
la historia y eso no tiene precio. La noticia explica bien la importancia que
supone la historia y el saber guardarla y aprender de ella, y no debemos
olvidar que a veces para protegerla, los daños que pueden sufrirse son enormes.
El primer ejemplo que se nos vendría a la mente en este caso es la quema de
libros o de cuadros durante la Segunda Guerra Mundial, como ocurre en tantas
otras guerras. Por lo tanto, creo que el acto de Ismael Diadié es muy valiente
y digno de admiración. Gracias a él dentro de unos años aquellos que estén
interesados en la historia del al-Ándalus y hasta donde ha llegado su legado,
podrá consultar y estudiar estos textos que tan bien han sabido proteger.
[1]
El País, La historia de al-Ándalus huye de Tombuctú, José Naranjo, Madrid, marzo de 2014.
[2]
El País, Las autoridades malienses denuncian graves daños en la herencia de
Tombuctú, Alberto G. Palomo, enero del 2013.
[3]
El País, El guardián
del legado andalusí, Ginés Donaire, Madrid, febrero de 2013.
[4] El País,
Papeles en el desierto, Reyes Rincón, Madrid, julio de 2012.
[5]
Webislam, La mítica
biblioteca de Tombuctú desvela las claves del Islam en España, Agencia
Islámica de Noticias, febrero del 2000.
Yo también he publicado una entrada sobre esta noticia. Como bien has dicho la labor que han hecho estás personas es admirable.
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